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“La salud mental la construimos entre todos”: Gobernación del Atlántico articula a sus municipios en foro departamental de bienestar emocional

La salud mental la construimos entre todos Gobernación del Atlántico articula a sus municipios en foro departamental de bienestar emocional

* La Gobernación del Atlántico reunió a los representantes de sus 22 municipios para fortalecer el cuidado comunitario.
* Con experiencias territoriales y diálogo intersectorial, la Secretaría de Salud conmemoró el Mes de la Salud Mental.
* La estrategia promueve el lema “Escucha, acompaña y conecta”, que resalta la importancia de los lazos comunitarios, la empatía y la solidaridad.

Barranquilla, Atlántico, 14 de octubre de 2026. En el marco del Mes de la Salud Mental y del Día Mundial de la Salud Mental, la Gobernación del Atlántico, a través de la Secretaría de Salud y la Subsecretaría de Salud Pública, realizó el Foro Departamental “La salud mental la construimos entre todos”, un espacio de articulación entre las secretarías de salud municipales, las Empresas Sociales del Estado (ESE), las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB), las instituciones prestadoras de servicios de salud (IPS), las instituciones educativas, la academia y la comunidad.

En concordancia con las directrices del Ministerio de Salud y Protección Social, que destacan que “las comunidades sostienen la salud mental”, el foro promovió el lema departamental “La salud mental la construimos entre todos” y la premisa “Escucha, acompaña y conecta”. La jornada permitió compartir experiencias locales relacionadas con la promoción del bienestar psicosocial, la prevención de riesgos y la aplicación de los primeros auxilios psicológicos (PAP).

Durante la apertura, la subsecretaria de Salud Pública, Olinda Oñoro Jiménez, señaló que esta conmemoración representa una oportunidad para unir esfuerzos entre distintos sectores y fortalecer el cuidado emocional.

“Esta articulación nos permite construir espacios, estrategias y acciones que definitivamente apunten hacia una adecuada promoción de la salud mental, pero, sobre todo, a mitigar los riesgos que la población tiene de sufrir algún evento adverso”, afirmó. También invitó a superar las actividades aisladas y a construir alianzas permanentes en los territorios.

En el componente técnico participaron la referente departamental de Salud Mental, María Elena Menco Polanco; el psiquiatra Haroldo Enrique Martínez Pedraza; la representante del sector prestador, Georgina García Sampayo; la vocera del sector educativo, Mónica Acuña Rodríguez, y los referentes municipales de salud mental.

El foro se desarrolló mediante bloques de conversación sobre grupos poblacionales priorizados. En los temas de niñez, adolescencia, juventud y entorno educativo se compartieron iniciativas de Tubará, Campo de la Cruz, Candelaria y Soledad. En el bloque dedicado a las personas mayores participaron Manatí, Sabanagrande, Santo Tomás, Malambo, Galapa y Repelón. En materia de inclusión y cuidado de las personas con discapacidad y sus cuidadores se presentaron experiencias de Baranoa y Ponedera, mientras que Palmar de Varela y Sabanalarga expusieron sus estrategias de apoyo a mujeres cabeza de hogar y víctimas de violencia.

Asimismo, se presentaron experiencias de convivencia y acompañamiento familiar de Piojó, Juan de Acosta, Usiacurí, Santa Lucía, Puerto Colombia y Suan, junto con las acciones del Programa de Orientación y Acompañamiento Familiar (POAF). Cada municipio presentó un video sobre su experiencia comunitaria.

Ginna Sarmiento Altamar, referente de Salud Mental de Malambo, destacó que el intercambio de saberes fortalece la capacidad de respuesta local y permite comprender la importancia del bienestar emocional para toda la población.

Por su parte, el psiquiatra infantil Haroldo Enrique Martínez Pedraza llamó la atención sobre las consecuencias del matoneo escolar y la necesidad de reforzar la escucha activa en las instituciones educativas.

“Es impresionante la cantidad de niños traumatizados cuyo diagnóstico es un trastorno de estrés postraumático por el acoso al que son sometidos en los colegios”, advirtió.

El especialista señaló que estas situaciones pueden desencadenar ideas suicidas y deserción escolar, e instó a capacitar a los docentes para que aprendan a reconocer las señales de alerta y escuchar a los estudiantes. También pidió a las organizaciones y a las EPS acercarse a los especialistas para fortalecer la psicoeducación y el trabajo conjunto con las comunidades.

TESTIMONIO DE RESILIENCIA

La voz de la comunidad estuvo representada por Maryori Caballero De la Rosa, de 16 años, quien compartió su proceso de recuperación tras sufrir acoso escolar luego del regreso a las clases presenciales después de la pandemia.

La joven agradeció el acompañamiento recibido a través de la Línea de Salud Mental y del programa departamental Habla y Te Sanas. Además, envió un mensaje a otros jóvenes:

“Hablar de tus problemas no es debilidad; pedir ayuda está bien. Debemos aprender a escucharnos, expresar lo que sentimos y hablar con alguien de confianza, porque pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de valentía: nuestra salud mental importa, nuestras emociones importan y nosotros importamos”.

Su madre, Olga De la Rosa Aparicio, relató el proceso familiar de casi seis años desde que identificaron las primeras señales del impacto del bullying. Destacó el apoyo del programa departamental Habla y Te Sanas, de la EAPB a la que están afiliadas y de la atención psicoterapéutica recibida.

Asimismo, invitó a los padres y cuidadores a prestar atención permanente al bienestar de sus hijos.

“Le recomiendo a toda mamá que cuide a sus hijos, que estén pendientes de ellos, que no los dejen solos y pregunten cómo están y cómo les va en el colegio, porque uno nunca sabe de dónde viene la situación”, expresó.

El caso refleja la importancia del acompañamiento articulado entre las entidades. Maryori y su familia recibieron apoyo de la ESE de Candelaria, de su EAPB y de las estrategias departamentales Habla y Te Sanas y el Programa de Orientación y Acompañamiento Familiar (POAF).

La Secretaría de Salud recordó que los primeros auxilios psicológicos son herramientas de apoyo inicial, contención y escucha activa en el ámbito comunitario, pero no sustituyen la atención médica, psicológica o psiquiátrica especializada. Por ello, las experiencias territoriales deben articularse con las rutas de atención en salud mental y con el trabajo coordinado entre las EPS y las EAPB y la red de prestadores de servicios de salud.

Como conclusión, el foro, liderado por los psicólogos del programa de Salud Mental del Atlántico, resaltó que el bienestar emocional se construye en la vida cotidiana, en las familias, las escuelas, los barrios, los municipios y los corregimientos. Para ello, se requieren escucha empática, redes de apoyo, psicoeducación y capacidades comunitarias que permitan detectar riesgos y brindar acompañamiento oportuno.

También se subrayó la necesidad de impartir formación en psicoeducación a docentes, cuidadores y actores institucionales, así como de consolidar alianzas sostenibles entre las ESE, las IPS, las EAPB, las instituciones educativas, las juntas de acción comunal y los gobiernos locales. Estas alianzas deben contribuir a fortalecer las escuelas protectoras, garantizar el acceso a los servicios sin barreras y establecer mecanismos para medir los resultados.

Finalmente, la Administración departamental consolidó una síntesis de compromisos intersectoriales para promover la continuidad, la sostenibilidad y la replicación de estas prácticas comunitarias en los 22 municipios del Atlántico.

OFICINA DE COMUNICACIONES
GOBERNACIÓN DEL ATLÁNTICO

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