
La mamá de Yercelis no logra precisar la última vez que salió del barrio Don Bosco 4 de Soledad acompañada de su hija. La mujer explica la dificultad que representa salir con ella. Debe esquivar los peligros de la calle y andar como cualquier otro: subiendo y bajando de buses y motos, atravesando concurridas calles y haciendo largas filas. El día que llevó a Yercelis a la Registraduría para obtener la tarjeta de identidad tuvo que ser auxiliada por ocho desconocidos para que la niña se dejara tomar una muestra de sangre para el proceso de hemoclasificación.
“Eso fue hace un par de años. En aquella oportunidad se portó muy mal. Por eso me da miedo salir con ella”, reconoce la mujer.
Hoy Yercelis tiene 19 años. Su madre siempre la sujeta por detrás, guiándola de derecha a izquierda, de arriba abajo. Escoge palabras delicadas y diminutivos para hablarle y mantener tranquila a “su pequeña”, como le dice.
Llegó el tan esperado día para que Yercelis volviera a salir de su humilde hogar, ubicado justo al centro de una de las zonas con mayores necesidades y problemas de seguridad en Soledad. La cogestora de la Red Unidos, Yadira Castillo, quien está ayudando a 160 familias del sector a superar la pobreza, alertó a la madre de Yercelis para que estuvieran preparadas, ese día realizaría el trámite para obtener la cédula de ciudadanía.
Mientras se vestían para la ocasión, en el barrio La Central, a unos 5 minutos de la casa de Yercelis, otras 5.456 personas disfrutaban más de 60 servicios sociales que llevó la Gobernación del Atlántico y demás entidades del Estado dentro de la Ruta Social, estrategia para acercar los beneficios de la administración departamental y sus aliados a la gente perteneciente a los sectores más débiles de las distintas poblaciones.
La Primera Dama del Atlántico, Patricia Abudinén, salió en busca de Yercelis en compañía de la cogestora de la Red Unidos. La Niña ya estaba lista. Una interminable sonrisa invadió el rostro de la jovencita cuando su mamá le contó al oído que se iba a subir nuevamente en un carro.
El trayecto de 6 kilómetros hasta la Registraduría de Soledad se hizo corto. Yercelis tarareaba el himno nacional, canciones del Joe Arroyo y repetía mecánicamente publicidades que escuchaba en la radio y hasta repetía el pito de los carros que pasaban. “Tenía rato que no veía a mi hija tan feliz. Yo se que ella nos entiende, mire como canta y se ríe”, le expresaba la madre de la jovencita a la Primera Dama durante el trayecto.
En la Registraduría solo esperaban a la jovencita. Dos funcionarios la atendieron rápidamente, tomaron sus huellas, recibieron su foto y de inmediato le entregaron su contraseña. “Ya eres ciudadana colombiana”, expresó uno de ellos y enseguida la niña volvió a producir sonidos con su boca interpretando el himno.
La cogestora de la Red Unidos aprovechó la Ruta Social para registrar la niña en el Sisbén y en la administradora del régimen subsidiado en salud para que pueda gozar gratuitamente de servicios médicos.
Yercelis nunca verá el documento que hoy atesora su madre, ni mucho menos reconocerá a las personas que le ayudaron a obtener su cédula, pero gozará de salud, mejor calidad de vida y otros beneficios que no estaba recibiendo porque no contaba para el Estado.
ASESORÍA DE COMUNICACIONES