SALA DE PRENSA

“El mundo no ha dimensionado tragedia del sur del Atlántico”: Ram Tapia

El que seis municipios hayan colapsado bajo las aguas desbordadas del Canal del Dique, 40 mil hectáreas desaparecidas para la agricultura y la ganadería, que 120 mil personas estén desarraigadas de un momento a otro y que la tercera parte del territorio del Departamento del Atlántico esté inundado, no ha conmovido al mundo para dimensionar la tragedia que hoy se vive en esta sección del país.
 

La reflexión la hizo el delegado internacional de la JDC, una agencia internacional de ayuda a las comunidades judías en el mundo, Ram Tapia, quien llegó a Barranquilla para enterarse de la situación que se registra en el denominado cono sur del Atlántico.


En un punto de la carretera a la altura de lo que hasta hace poco era Bohorquez, el delegado internacional se detuvo para dialogar con el Gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De La Rosa, quien lo puso al tanto de la tragedia.


El impacto que produjo en la mente de Tapia la tragedia del sur del Atlántico, impulsó la necesidad de quedarse por varios días, hasta que sea necesario para coordinar con la JDC, una estrategia que le permita a los integrantes de la Comunidad Judía Internacional, trasladar ayudas hasta la zona de afectación.


La JDC es una organización logística que se encarga de colaborar en el desarrollo integral de las comunidades judías esparcidas por el mundo y ante una petición de los judíos residentes en Barranquilla, vino a observar lo que aquí ocurre.


Dos horas bastaron para que Tapia se comprometiera a divulgar internacionalmente la dimensión de una tragedia que en su concepto no ha sido entendida por los grandes medios a nivel mundial.


En la carretera  habló con la gente y compartió impresiones con los damnificados, el Gobernador Verano lo puso al tanto de los detalles y en la denominada Villa Cambuche, un albergue improvisado por el Ejército Nacional en la cancha de futbol de Manatí, pudo observar la forma que en 80 familias han sido instaladas temporalmente para que convivan bajo la emergencia.


Minutos antes al observar la inundación a lado y lado de la Carretera Oriental, el funcionario de la JDC le pregunta al Gobernador si esa agua ha estado siempre allí, porque le parece curioso que en tan poco tiempo se haya alcanzado tan alto nivel de inundaciones.


En horas de la noche, antes de abordar el vehículo de regreso a Barranquilla, Verano y Tapia intercambian datos para reunirse bien temprano en la Sala de Crisis a trabajar en una estrategia que permita cumplir el sueño de Esperanza, una niña de Santa Lucía, que acompañó su dibujo infantil con la frase :“Nada será igual, todo va a ser mejor”.


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