Discurso de Posesión del Gobernador José Antonio Segebre

Asumo hoy el cargo de Gobernador de este Departamento maravilloso, no como un honor, que sin duda lo es, sino como el más grande de los compromisos, la mayor de las responsabilidades y el más arduo desafío. Quienes me conocen saben bien que no busqué esta dignidad como escalón en el desarrollo de una carrera política encaminada hacia otros destinos.

Tampoco me interesa esta dignidad por la dignidad misma.

Llegué aquí, con el favor de Dios y de la Virgen, con el apoyo generoso de de la ciudadanía y con la solidaria compañía de los míos, interesado en lo que este cargo ofrece como oportunidad para transformar la vida de más de dos millones de coterráneos.

Aprendí de ese líder inolvidable que fue y sigue siendo Luis Carlos Galán, que la tarea más importante que enfrentaba mi generación era la de devolverle a la política su capacidad para transformar la realidad, para hacerla mejor, en especial para aquellos que menos tienen y más necesitan.

La política, convertida en fuente de honores y vanidades o, peor aún, de insaciables apetitos de sucio enriquecimiento personal o como una extensión criminal de las mafias, requería de una profunda transformación por la que Galán luchó durante años y por la que, al final, entregó su vida.

Aquí estamos aquellos a quienes inspiró, dispuestos a cumplir con nuestra parte de la tarea.

 

Invoco esa inspiración, lo mismo que la ayuda de nuestro Señor, para poder llevarla a cabo. 

Amigas y amigos del Departamento: 

Ya tenemos marcada la hoja de ruta con la que entre todos los sectores de nuestra sociedad construiremos el Plan de Desarrollo para los próximos cuatro años. El compromiso social con lo fundamental que presentamos como programa de gobierno cuando pusimos a consideración del Atlántico nuestro nombre, plasma el sueño del Departamento que queremos. 

Nuestra responsabilidad es con la gente que habita en cada rincón del departamento del Atlántico. Trabajaremos los 1461 días del ejercicio como Gobernador del Departamento por interconectar lo público y lo privado, en lo local y global. Todos los atlanticenses se verán involucrados con  los 5 ejes de mi programa de gobierno para construir un Atlántico equitativo, libre de pobreza, productivo y competitivo, seguro y sostenible, y libre de corrupción. 

En los últimos años hemos aprendido la lección contundente de que solo los países, regiones o localidades que forjan una vocación internacional, han alcanzado los niveles elevados de desarrollo que les permitan generar empleo de calidad para sus habitantes. 

Nuestro departamento ha demostrado, casi desde sus orígenes, capacidades valiosas en la industria y en el comercio internacional. Esta vocación es la plataforma de lanzamiento, si logramos el aprendizaje que las circunstancias requieren y nos aplicamos a la labor de manera disciplinada. 

Trabajaremos por un Departamento enfocado en la creación de valor, sustentado en la elaboración de productos y servicios de calidad, que utilice de manera profusa su capacidad innovadora, y que asimile y adapte la ciencia y la tecnología que hoy ofrece nuestro mundo.

 

Trabajaremos por un Departamento que ingrese, de manera decidida, a la sociedad del conocimiento, se aplique de manera sostenida a aumentar su productividad y sepa resolver de manera creativa los dilemas que plantean el desarrollo económico y la protección del ambiente.

 

Pero debemos entender que el desarrollo económico, con sus costos, sacrificios y riesgos, sólo se justifica si lo convertimos en instrumento de redención social, en herramienta inigualable para el pago de la gigantesca deuda social con cientos de miles de coterráneos que aún esperan mejores años para ellos y para sus hijos.

 

Esa enorme deuda social se ha visto agravada por los rigores de una naturaleza que se ha rebelado contra el maltrato al que, de modo irresponsable, la sociedad la ha sometido por décadas.

 

En estas circunstancias, el Estado tiene un imperativo moral como catalizador que compense las graves dificultades generadas por la inequidad social y el deterioro ambiental, de un sistema económico basado en la iniciativa individual.

 

Esta tarea resulta imposible sin el concurso de todos, porque el avance de la sociedad no se puede lograr sin la energía colectiva.

 

Promoveremos la colaboración y la cooperación, y fortaleceremos en lo posible la asociatividad, la identidad territorial y el amor por los bienes colectivos.

 

Sólo si nos integramos socialmente es posible  lograr la anhelada sinergia para enfrentar un mundo duro, exigente e incierto.

 

He ahí la principal tarea del Estado.

 

No es la de convertirse en empresario. Tampoco la de dejar todo a las inclementes fuerzas de la ley de la selva y del sálvese quien pueda.

 

Si, en cambio, la de convertirse en conector, en integrador, en coordinador y en regulador del trabajo de todos.

 

Ésa es nuestra hoja de ruta para el corto, el mediano y el largo plazo.

 

Una hoja de ruta que se expresa en políticas y acciones para nuestro período de gobierno, integradas en una estrategia que responda a las exigencias inmediatas y estructurales, y que obre a manera de guía efectiva hacia resultados positivos para todos, lo mismo en el futuro que, en la medida de lo posible, en el ahora.

 

Porque hay tareas que no dan espera. Porque hay hermanos del Atlántico que ya han aguardado demasiado.

 

Y porque cada día que la solidaria tarea transformadora tarda, se ahondan las heridas y se dificulta más la tarea de sanarlas.

 

Por eso, desde el primer minuto, enfrentaremos de manera decidida la realidad y las amenazas que pesan sobre el sur del Departamento.

 

De hecho, desde la campaña y en las semanas que han transcurrido después de las elecciones, hemos avanzado en la construcción y el aterrizaje de una estrategia cabal para esa atormentada región.

 

Se trata de una mirada integral, pensada y bien imaginada, y de una voluntad firme para afrontar los desafíos económicos, de infraestructura, ambientales y sociales.

 

Lo haremos gracias a la integración del esfuerzo nacional con el de los gobiernos locales, a la contribución de las organizaciones sociales y a la participación de las universidades y de la academia, bajo el liderazgo del Departamento.

 

Nuestra estrategia será eficiente si reconoce que el Sur ha estado históricamente en condición de pobreza extrema.

 

Estructuraré una unidad especial que mediante procedimientos ágiles y efectivos reconstruya y transforme la infraestructura afectada, fortalezca el tejido social y reconstruya las cadenas productivas.

 

Recuperaremos la infraestructura perdida, pero lo haremos de modo que un día, en unos años, podamos decir que convertimos la catástrofe que tanto daño y tanto dolor trajo, en una oportunidad única para hacer más cosas de las que había y para hacerlas mejor.

 

Así lo haremos con los colegios, con la red de salud y con las carreteras. Así lo haremos con el acueducto y el alcantarillado. Y así se lo exigiremos a los operadores de las redes de telecomunicaciones, gas natural y energía eléctrica.

 

Los recursos para ejecutar este Plan provendrán del Fondo de Adaptación, del Gobierno Nacional y de la gestión estratégica ante organismos nacionales e internacionales y contaremos con el apoyo del sector privado para la compra de predios donde podrán vivir y trabajar de manera digna las personas afectadas.

 

La verdadera reconstrucción es mucho más que volver a dejar las cosas como estaban.

 

Pero también hay que garantizar que lo ocurrido no se vuelva a presentar.

 

Estableceremos un Protocolo de Acción Integral, no sólo para el sur sino para todo el Departamento, ante emergencias ocurridas producto del cambio climático, de tal forma que frente a cualquier amenaza, esté predeterminada una acción pronta y eficaz del Estado, y la propia comunidad esté preparada y sepa qué pasos dar.

 

Nuestra histórica vocación industrial y comercial y nuestra privilegiada ubicación geográfica nos garantizan, como a ninguna otra región del país, una oportunidad excepcional para aprovechar la era de los tratados de libre comercio, con Estados Unidos, con Europa y con otras zonas del planeta.

 

Como toda oportunidad, se trata en realidad de un gigantesco desafío.

 

En nuestras manos está que dejemos pasar ese irrepetible tren bala del progreso y el desarrollo social, o que nos subamos en él y nos hagamos con los controles de la locomotora.

 

Para asegurarnos el impulso de la ciencia y de la tecnología y el fortalecimiento de las áreas de investigación y desarrollo de la industria, promoveremos una gran alianza entre la empresa privada y la universidad y los institutos técnicos.

 

Educación e industria se convertirán en un matrimonio indisoluble, regido por la investigación y la aplicación de criterios de pertinencia, de modo que nuestros jóvenes se formen con los mejores estándares, pero también que encuentren en el creciente número de empresas que se instalan o que amplían sus plantas en la región, empleos acordes con su formación.

 

Una estrategia para afrontar los TLCs no puede, por ello mismo, limitarse al mero desarrollo industrial y al uso óptimo de los canales comerciales que se abren.

 

Una estrategia integral para afrontar los TLCs debe, necesariamente, pensar en el ser humano y en su entorno, pues estos tratados nos obligan a cumplir exigentes estándares internacionales de derechos humanos, garantías laborales, y las normas de regulación ambiental, sanitaria y fitosanitaria.

 

Sabemos que el Ministerio de Trabajo, cuyo titular hoy nos honra con su presencia, será un apoyo fundamental en esta tarea. El país y nosotros hemos recibido de usted Doctor Rafael Pardo, las más claras muestras de capacidad y liderazgo para orientar todo lo que usted construye en beneficio de los más altos intereses de la patria.

 

Y qué bueno que así sea. Más allá de las máquinas, el desarrollo debe estar enfocado en los hombres y mujeres que puedan aprovecharlo para una vida mejor.

 

Para que sea posible beneficiarnos, en toda su amplitud, de las oportunidades que estos tratados nos brindan, Barranquilla y el Departamento compartimos una obligación: cuidar y mejorar nuestra región portuaria, lo que implica mantener y profundizar nuestro canal navegable, con el apoyo no esporádico sino permanente del Gobierno Nacional.

 

Pero en el tren bala del desarrollo de que hablo, no deben subirse solamente unos pocos pasajeros acostumbrados a viajar en el vagón de primera clase.

 

En ese tren debe haber cupo para todos.

 

Elevar la calidad de la educación es propósito central de nuestro programa.

 

Esta tarea no debe ser entendida sólo en su dimensión de acumulación de conocimientos, medida por las pruebas nacionales e internacionales, sino que debe comprenderse como desarrollo integral del ser humano, con énfasis en los valores tradicionales, el conocimiento y la gerencia de sí mismo, y las habilidades de interrelación con los demás.

 

La agenda educativa debe incluir la actualización de conocimientos, el manejo de varias lenguas, el uso de la tecnología, el desarrollo de competencias psicosociales, la capacitación en pedagogía de los profesores, la renovación de los medios educativos, el manejo de las tecnologías de la información y la comunicación, y la gestión educativa de alta efectividad.

 

El cuarto compromiso del mandato que hoy asumo es elevar la calidad del sistema de salud del departamento, lo mismo en el plano científico que en el humanista, aquél que se preocupa por la correcta atención a todos los usuarios, y por supuesto en el mejoramiento de la gestión, para que no haya desperdicio de recursos.

 

Ningún sistema de salud funciona sin ambiciosos planes de prevención, que reduzcan los índices de morbilidad desde el hogar, el colegio, el puesto de trabajo y el barrio, popularizando costumbres elementales de aseo, de preparación de alimentos y de comportamiento.

 

En ese frente trabajaremos, al igual que en la promoción y respaldo al clúster de la salud, para que atraiga clientes internacionales, tecnología y una mayor y mejor formación de médicos y demás trabajadores del sector.

 

Pero sin agua potable ni alcantarillado, no hay salud.

 

El agua potable y el alcantarillado son la savia del sistema, en especial en el campo de la prevención.

 

Pobreza no es solamente que una familia tenga bajos ingresos. También es que no tenga servicio de agua potable y alcantarillado.

 

Y aunque en los años recientes ha habido avances sustanciales, hay mucho por hacer.

 

Esta administración se compromete a garantizar la financiación y terminación del Plan Departamental de Agua y dotar así al 100% de los atlanticenses de este vital servicio.

 

No se trata sólo de obras para ampliar las redes. Se trata de mejorar la calidad y de garantizar la sostenibilidad del sistema en el largo plazo.

 

Con sentido de la urgencia, trabajaremos también en la construcción de alcantarillado en las poblaciones que no cuentan con este servicio esencial, como Polonuevo, Usiacurí, Tubará, Piojó y Candelaria, y en aquellas en las cuales este servicio es deficiente y de baja calidad.

 

Darle al sector agropecuario, por fin y para siempre, el lugar que merece en el desarrollo del Departamento, es propósito central y constituye compromiso fundamental de la administración que hoy arranca.

 

El mundo demanda cada día más alimentos. Por ello, la tarea inmediata es la elevación de la productividad y el desarrollo de bienes y servicios de valor agregado.

 

La gobernación que asumo desde hoy, exigirá a todos los actores económicos y sociales que adopten las prácticas de ecoeficiencia, la protección de los ecosistemas estratégicos y la utilización, al máximo, de la tecnología ambiental.

 

Lo haremos poniendo énfasis en la promoción de la investigación y el desarrollo en este frente vital para hoy y para el futuro.

 

El gobierno nacional, con razón, le ha dado énfasis a la innovación, al convertirla en una de las locomotoras de desarrollo definidas en su programa.

 

Necesitamos crear una cultura de la innovación y cambiar nuestro modelo mental respecto a ella, hilar y entrelazar tejido empresarial y social para la creatividad, conectarnos estrechamente al mundo e impulsar el emprendimiento con el motor de las nuevas tecnologías.

 

Para tumbar los muros que de manera atávica han separado al gobierno de la gente, es indispensable el fortalecimiento de la administración pública para volverla más amigable y, por esa vía, mucho más eficiente.

 

Con ese fin, aplicaremos un sistema integral de servicio al cliente, para llevar a cabo una gestión basada en resultados e indicadores, planeación estratégica y desarrollo del talento humano, lo mismo en la Gobernación, que en las administraciones municipales.

 

Cada alcalde del Departamento debe saber que contará con el apoyo institucional y el consejo de la Gobernación en la tarea de mejorar la administración de sus recursos.

 

Sé que, para el cumplimiento de estas tareas, contaremos con el apoyo del Ministerio del Interior, cuyo titular hoy nos acompaña, como gran amigo que ha sido de Barranquilla y del Atlántico.

 

Y sé también que encontraremos en usted al interlocutor y al aliado para el desarrollo de nuestro programa de seguridad y convivencia, de nuestros planes de prevención de la drogadicción y el delito desde la escuela y de nuestro compromiso en la lucha contra las bandas criminales, las ollas de droga y el microtráfico, causantes de buena parte de los delitos que nos azotan.

 

Doctora Elsa Noguera, alcaldesa del Distrito de Barranquilla y amiga:

 

Por décadas, la ciudad y el Departamento se han mirado con desconfianza y se han dado la espalda.

 

Pocas han sido las ocasiones en que Alcalde y Gobernador han trabajado hombro con hombro por propósitos comunes y en beneficio de toda la región.

 

A los pocos días de que los electores nos otorgaran las responsabilidades que hoy asumimos formalmente, nos reunimos a conversar, a pensar, a intercambiar ideas, y redactamos una Agenda Común para el Distrito y el Departamento que reúne un programa fundamental de desarrollo social, competitividad y obras de infraestructura por el bien de nuestros gobernados.

 

Sea esta la ocasión de reiterarle mi compromiso con esa agenda y de desearle lo mejor en su gestión.

 

La suerte de Barranquilla es la suerte del Atlántico.

 

Y la suerte del Atlántico es la suerte de Barranquilla.

 

Si al Departamento le va bien, al Distrito le irá bien. Y si al Distrito le va bien, al Departamento le irá bien.

 

Este acto de posesión conjunto es mucho más que un símbolo. Es, desde ya, la prueba irrefutable de los lazos que nos unen.

 

Y lo es también, del compromiso que juntos tenemos con los departamentos y ciudades de la región Caribe, con quienes también hemos venido conversando con la mira puesta en nuestros objetivos comunes.

 

Alcaldesa querida:

 

En el Gobernador del Atlántico encontrará usted un amigo solidario, un compañero de lucha y un aliado incondicional.

 

Sé que yo encontraré en usted idéntica actitud y que juntos podemos decirles, desde ya, a los habitantes de nuestra región que nuestra cercanía, nuestra colaboración y nuestra alianza son la cercanía, la colaboración y la alianza de Barranquilla y el Atlántico.

 

Elsa Noguera es la mejor demostración del terreno que merecidamente ha ganado la mujer en nuestra sociedad.

 

Con su ejemplo y nuestra convicción de siempre, trabajaremos por un Atlántico libre de actos violentos contra la mujer y que brinde las oportunidades para que puedan desarrollar todo su potencial.

 

Hago público mi compromiso con la mujer del Atlántico, para formular, gestionar, liderar y poner en marcha una política pública de equidad de género, convivencia y derechos humanos que nos permita construir juntos un Departamento más equitativo y tolerante, libre de hechos violentos que afecten a nuestras mujeres e hijos. 

 

Cumpliremos y haremos cumplir la ley para prevenir y sancionar la violencia contra la mujer, de tal forma que todas las entidades respectivas honren los deberes que se le imponen. 

 

Difundiremos las normas de protección de la mujer, empoderando a la ciudadanía en su cumplimiento.

 

Fortaleceremos y mantendremos un programa intersectorial de vigilancia y atención de la violencia intrafamiliar como estrategia de salud pública.

 

Daremos prioridad a las mujeres cabeza de hogar y víctimas de violencia en el otorgamiento de subsidios de vivienda, programas de emprendimiento y créditos para proyectos productivos.

 

La Alta Consejería para la Equidad de la Mujer, en buena hora creada por el presidente Juan Manuel Santos, tendrá en mi gabinete una aliada que asumirá esa misma responsabilidad desde un cargo con similares tareas.

 

Quienes hoy asumimos el reto de gobernar este departamento no podemos sustraernos al deber de reconocer la abnegada labor de quienes nos precedieron en los cargos. Alejandro y Eduardo trabajaron sin descanso y convirtieron sus gobiernos en un instrumento fundamental para el porvenir de nuestras gentes. A ambos nuestros más sinceros agradecimientos.

 

Amigas y amigos:

 

Antes de terminar, permítanme dirigirme a todos aquellos que ocuparán cargos en la administración que desde hoy presido, para trazar las pautas que regirán nuestro comportamiento en estos cuatro años de gestión.

 

Con el debido respeto, les pido que archiven desde hoy las vanidades y las expectativas de beneficios y prebendas.

 

Aquí vinimos a asumir y a cumplir compromisos, a trabajar duro y parejo, a no distinguir entre la jornada laboral y las horas extras.

 

Con honestidad y buen gobierno, haremos del Atlántico un departamento de clase mundial.

 

Nuestra estrategia de lucha contra la corrupción contempla, entre otras cosas, el mapa de riesgos, las medidas concretas para mitigar esos riesgos, el programa antitrámites y los mecanismos para mejorar la atención al ciudadano.

 

En la página web de la Gobernación del Atlántico daremos prioridad a la publicidad de la contratación pública.

 

Para promover la participación ciudadana y la veeduría, todos los ciudadanos podrán encontrar en esa página web, un resumen de los contratos vigentes donde se publicite el cronograma de avance y la fecha de entrega de la obra.

 

Las rendiciones de cuentas serán públicas y trasmitidas en el Canal Regional Telecaribe y por streaming en internet. Por streaming transmitiremos también las audiencias de adjudicación de contratos.

 

Con apoyo de los alcaldes y de la empresa privada, monitorearemos los indicadores de gestión por localidad y estableceremos Alertas Tempranas para identificar a tiempo el surgimiento de problemas a nivel local.

 

Llevaremos a cabo periódicamente los Consejos Abiertos de Gobierno en conjunto con las alcaldías municipales.

 

Allí publicitaremos y buscaremos solución a las denuncias de los ciudadanos en materia de servicios públicos, incluyendo la salud y la educación, obtenidas entre otras opciones, por medio de las emisoras comunitarias.

 

Crearemos un registro público de contratistas e interventores y una tribuna pública para que sean denunciados en caso de que no estén cumpliendo con su labor.

La utilización de buenas prácticas institucionales, la cultura de la planeación, el buen desempeño fiscal y el uso eficiente de los recursos y capacidades que nos permitan liberar fondos para la inversión de alto impacto, hacen parte del credo con el que madrugaremos a trabajar todos los días.

Pero estas herramientas y principios sólo operarán cabalmente si todos y cada uno de los funcionarios nos grabamos en la mente y en el corazón que estamos en nuestros cargos para pensar exclusivamente en el interés público y olvidar cualquier interés particular.

No vinimos a cosechar aplausos.

No vinimos a imponer ni a hacer demostraciones de autoridad.

Vinimos a servir.

Somos los empleados al servicio de la gente del Atlántico.

Y ese pueblo del Atlántico es nuestro único jefe.

Sólo así será posible decir, de hoy en cuatro años, que hemos avanzado sustancialmente en la construcción de un Atlántico equitativo, libre de pobreza, productivo y competitivo, seguro y sostenible, y libre de corrupción.

Que así sea.

Muchas gracias.