GERENCIA DE CAPITAL SOCIAL

2500 familias convierten sus patios en verdaderas despensas de frutas y verduras

La rutina diaria de Julia Cáceres empieza regando con agua el cultivo de frutas y hortalizas que tiene en su patio, luego le quita los insectos y malezas y hasta les habla y las consiente para que ‘siempre estén felices’, asegura la mujer. Con la de esta semana, es la tercer cosecha que hace la familia de Cáceres de su pequeño cultivo, que siempre ha estado bien protegido del acecho de las gallinas y el burro que tiene amarrado a un costado del patio. “Yo nunca había sembrado. Siempre nos habíamos dedicado a otras labores, como criar animales o vender productos que elaboramos nosotros mismos”
 
Ayer era un día especial para la familia de Cáceres y otros 2500 hogares de 13 municipios del Atlántico porque tenían que mostrar los resultados del programa Red de Seguridad Alimentaria (Resa) Urbana, iniciativa que pretende mejorar el acceso a los alimentos de los hogares beneficiados a través del consumo de frutas y hortalizas cultivadas por ellos mismos.
 
Y no fallaron, sobretodo Julia. Todos los beneficiarios debían concentrarse en un punto de su municipio, generalmente la escuela principal, y mostrar la producción de las huertas. Todos llevaron orgullosos algunas de sus plantaciones: Melón, apio, tomate, cebolla, rábano, cilantro, berenjena, lechuga, plantas aromáticas, níspero, entre otros productos se exhibieron en la gran feria realizada por las familias beneficiarias.
 
Pero Julia quería descrestar a los asistentes. Preparó unas letanías sobre lo aprendido en las jornadas de capacitación que se dictaron sobre temas relacionados con la importancia de la higiene y preparación de los alimentos y por otro lado llevó un recipiente con una torta horneada elaborada con el repollo que había cosechado en su propio patio.
 
“Quise hacer esta torta para que vean las distintas preparaciones que pueden tener los productos que sembramos. Este repollo lo tomé de la huerta, lo lavé bien y luego hicimos la torta”, aseguró orgullosa la mujer, quien compartió con todos los asistentes al evento su producto, pero no la receta.
 
Otra de las más felices durante el evento fue doña Juana Mendoza de Fontalvo, de 63 años. Nunca paró de bailar con otro de los beneficiarios del proyecto, que apenas había conocido allí, durante el evento. “Desde antes que falleciera mi esposo yo he vendido bollo, queso y vísceras para mantener a mi familia y más ahora que estamos solas en la casa. Ahora tenemos la solución en el patio de los problemas que siempre tiene uno diariamente en la cocina”
 
Precisamente uno de los objetivos del proyecto es que las 2500 familias beneficiadas se integren para que puedan intercambiar experiencias y productos. “A Elvira (una vecina) se le murieron algunas plantas porque les cayó comején y fue a mi casa para que le diera algunas verduras y yo con mucho gusto le compartí” manifestó Julia Cáceres.
 
Este programa persigue la reducción de los factores, identificados dentro del Plan Alimentario y Nutricional del Atlántico (PANAL), que impiden que las familias del Atlántico puedan acceder a los alimentos. “Para ello hicimos una alianza entre el Departamento para la Prosperidad Social, la Gobernación del Atlántico y Fenalco con el objetivo de impactar en esas familias que tenían las mayores dificultades” aseguró Luis Tapia, Gerente de Capital Social.
 
El funcionario aseguró que el programa gustó tanto que ya es replicado en varios departamentos del país y para este año el Gobierno Nacional aumentará los recursos aportados para ampliar el número de familias beneficiarias de 2500 a 4000.
 
ASESORÍA DE COMUNICACIONES