La contundente votación con la cual el Caribe colombiano puso en el escenario nacional su deseo y su necesidad de iniciar el proceso de autonomía regional es el principio de una nueva etapa donde tenemos que repensar el modelo de desarrollo de nuestro país. Ahora los retos que debemos asumir son muchos más grandes. Esa expresión significativa en las urnas es un mandato que apunta a la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo que nos han impuesto.